Fabricación aditiva o sustractiva, ¿Cuál elegir?

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Fabricación aditiva o sustractiva, ¿Cuál elegir?

Ya hace unos 25 años que la primera impresora 3D salió a la luz de manos de 3D Systems, y durante este tiempo el concepto de fabricación aditiva no ha sufrido cambio en sus fundamentos. Haciendo un paralelismo con la fabricación sustractiva, ésta, en esencia, tampoco ha sufrido cambios radicales.

Las primeras unidades se podrían datar en el siglo XIII, de hecho, las primeras máquinas-herramientas con cierta complejidad, se las debemos a Leonardo Da Vinci. Pero no hagamos una clase de historia. En la actualidad y desde hace tiempo, la fabricación aditiva está cogiendo fuerza y ya existe un mercado importante que empieza a comer terreno a la fabricación sustractiva en la industria manufacturera. Si bien las impresoras 3D se empezaron a utilizar donde los “tornos” y las “fresas” no llegaban por complexidad y a veces por “diseños imposibles”, en la actualidad y con los últimos adelantos ya las podemos ver haciendo pequeñas series y en los mercados tradicionalmente de producción masiva como el del automóvil.

Para hacer una comparación justa, consideremos ambas tecnologías partiendo del mismo punto, la digitalización de la información, o sea, en tener lo que hemos de fabricar, encapsulado en un fichero informático, de hecho, este es el axioma de donde nace y adquiere todo su potencial la fabricación aditiva y donde la fabricación sustractiva ha encontrado su zenit con el desarrollo del CNC.

Creo que es importante remarcar y que ya se puede decir en los días que vivimos, que con ambas tecnologías se puede fabricar “cualquier cosa”, pero con diferencias de coste, calidad y velocidad.

Coste: Es este punto intervienen muchos factores, pero podríamos resumir que en estos momentos y sin entrar en mucho detalle sobre “lo que fabricar”, que depende de la cantidad de unidades a producir. No es por casualidad que las máquinas de fabricación aditiva también se denominen “de Prototipado”. Además, esta ventaja que se decanta hacia las impresoras 3D aumenta en proporción que aumenta la complejidad de lo que hemos de fabricar. La cantidad de unidades donde la aditiva gana, va aumentado día a día con los nuevos adelantos.

Calidad: Y entendamos como calidad, la precisión y la homogeneidad en la fabricación. En este punto la fabricación sustractiva aún está muy por encima de la aditiva. Mientras que la primera trabaja con valores que rondan los 0,01 mm las impresoras consiguen precisiones en torno a los 0,2 m/m. Cuidado que solo son 20 veces más….

Velocidad: Hoy en día es muy importante el tiempo que transcurre para sacar nuevos productos al mercado. El “Time to Market” muchas veces es más importante incluso que la calidad y el precio. En este sentido, la fabricación aditiva tiene ventajas contrastadas respecto a la fabricación tradicional, que normalmente tiene procesos complejos, para acabar una pieza, por ejemplo, para desarrollar una carcasa de plástico para un producto, se tiene que fabricar un molde primero y después inyectar plástico en él y en el supuesto que no nos hayamos equivocado, tendríamos lista la pieza con suerte en varias semanas, con la fabricación aditiva podemos hacer los mismo en días (si no en horas).

Las comparaciones son odiosas y la elección de la tecnología más apropiada para fabricar algo, dependerá de su naturaleza y uso a que se destina. Los procesos de fabricación tradicionales son complejos y en los que intervienen muchas tecnologías hasta que tenemos el producto acabado, pero todos intuimos que la fabricación aditiva tiene un potencial impresionante, nos hace estar a un “PRINT” de nuestros sueños.

Sobre el autor:

Sales Manager en RIC.3D.